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Politicas De Estado
Octubre 29, 2007 | Deja un Comentario
No hay que ser un académico, ni un letrado, ni mucho menos ser un iluminado, para comprender, que el atraso político-social-económico-cultural de ese conglomerado bautizado como República Dominicana, se debe entre otras cosas al desorden imperante en la organización del Estado, lo que impide cualquier gestión de progreso y fomenta el culto a la corrupción administrativa publica y privada. La debilidad de las instancias del Estado han permitido el enriquecimiento ilícito de grupos minoritarios socialmente bien posicionados, que en medio del desorden instalado, han estructurado fortunas, que han acentuado la miseria colectiva, la pobreza, la baja educación, y la falta de oportunidades para la inmensa mayoría del país, convirtiendo los afanes de progreso en un circulo vicioso, que al parecer se da la misma vuelta en redondo y siempre estamos en la cola. Tratar de superar la barrera de la pobreza, se ha convertido en meta inalcanzable para un porcentaje muy elevado de la población dominicana, por lo que cual, superar la línea que nos aproxima a la barrera de la pobreza, debe convertirse en una prioridad del Estado. Ser pobre no es un discurso, es una realidad material para más del 80 por ciento de los habitantes de la isla. En ese razonamiento Haití aporta un 90 por ciento, por lo cual hay quienes piensan que al compararnos con Haití estamos bien, por lo cual debemos aceptar con resignación nuestra realidad. Craso error.
En el Índice de Desarrollo Humano (IDH) el cuadro que presenta la República Dominicana es triste. Tomemos la definición que sobre Desarrollo Humano, nos da las Naciones Unidas, ella lo define como El Proceso por el que una sociedad mejora las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes con los que puede cubrir sus necesidades básicas y complementarias, y de la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos de todos ellos… Este proceso marcha a pasos de tortuga en la República Dominicana, por una serie de factores, que contribuyen a su retardo y que de manera consciente conspiran para que las necesidades básicas de las mayorías nacionales logren alcanzar un nivel respetable. Analizamos algunos parámetros que identifican a nuestro país en las áreas de: Analfabetismo Salubridad-Escolaridad-PIB-Población del país-Población en capacidad de Trabajar Escuelas Primarias. Escuelas Segundarias Preuniversitario-Universidades-Desempleo, Y comprenderemos, que es necesario impostergable, prioritario establecer políticas de Estado, para reducir a su mínima expresión las estadísticas que surgen de las áreas indicadas. Con políticas de Estado debidamente identificadas podremos desarrollar el país, o al menos encausarlo para colocarnos en vía de solución.
La peor crisis que arrastramos los dominicanos, es considerar que no estamos en crisis. Que la falta de institucionalidad de país es congénita y la razón de ser de nuestro país, por lo tanto es nuestro destino: manejarnos así. Este razonamiento derrotista, ha sido aprovechado por los más avivatos de la vida nacional desde antes de la Independencia del 1844. Unir el subdesarrollo de nuestras instituciones a factores culturales, es la primera derrota, para impedir su superación, eludiendo las causantes económicas, sociales y fundamentalmente políticas, donde la desigualdad ha establecido residencia.
Las Políticas de Estado, nos conducirán al indefectible camino de la institucionalidad de la nación, acortarán los caminos de las ventajas sociales, económicas o políticas, ya que colocará en igualdad de condiciones la participación de todos los ciudadanos frente a cualquier servicio del Estado. No se trata de crear una situación sublime, sino de crear una situación posible. La actual crisis por la que atraviesan las instancias políticas, se debe a la falta de transparencia en la formulación de sus requerimientos políticos, lo que ha contribuido a la alienación de los militantes y al envilecimiento de los dirigentes. Se califica actualmente de populismo y transfuguismo (la compra y venta de supuestos militantes), obviamente que es el pecado de una misma moneda, no puede haber compra, sino no hay quien se venda. Más que una acción política es una situación ética., para comprenderla hay que tener una posición ética frente al fenómeno, no una situación política. Porque en ese terreno la similitud, no establece diferencias significantes.
Es necesario desarrollar políticas de Estado, que se encuentren muy por encima de los intereses circunstanciales de los políticos de turno al bate. Por ejemplo, he invertido mi tiempo para leer sobre las exposiciones que han realizado nuestros tres principales candidatos a la Presidencia de la República en las Elecciones generales de Mayo del 2008.He buscado sus criterios sobre como superar la brecha entre analfabetos y personas alfabetizadas, según los objetivos del milenio, y no he encontrado nada al respecto, tal vez no he buscado a profundidad, si usted encuentra algo, envíamelo a portorreal@codetel.net.do


