No hay que ser un académico, ni un letrado, ni mucho menos ser un iluminado, para comprender, que el atraso político-social-económico-cultural de ese conglomerado bautizado como República Dominicana, se debe entre otras cosas al desorden imperante en la organización del Estado, lo que impide cualquier gestión de progreso y fomenta el culto a la corrupción [...]