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Gobernabilidad es un Reto
agosto 7, 2007 | Deja un Comentario
Hay momento en el desarrollo de los pueblos, que sus niveles dirigentes deben de hacer un alto en el camino del debate público y dar paso a una reflexión. En el ánimo de que de esa reflexión pueda surgir algún rayo de luz al fondo del túnel, que ofrezca una esperanza para el porvenir. Decía en mi artículo anterior que: En más de una ocasión hemos escuchado, que es necesario hacer una agenda nacional, para que los diversos sectores de la sociedad dominicana, se auto convoquen a una mesa, para abordar los temas que encierra dicha agenda. En la actualidad, año 2007, los principales temas de una agenda nacional podrían ser: La Corrupción, publica y privad; La Inseguridad Ciudadana.; El Desempleo; Los Apagones ó crisis energética.; La Migración haitiana.
Podríamos estar de acuerdo o no, en que estos sean los temas de una agenda nacional, sin embargo, considero al igual que otros sectores, que si no son esos, estamos muy cerca de obtener una visión mayoritaria sobre los mismos, y ya ése sentimiento nos acerca a puntos de vistas coincidentes, sobre los cuales podríamos establecer una agenda de discusión para comenzar a buscarle solución o al menos aproximarnos a las tareas para reducir sus efectos nocivos en nuestra sociedad. Sin una visión global de una agenda, es muy difícil lograr soluciones, ni mucho menos pretender ordenar el accionar político del país, porque quien no sabe hacia donde se dirige, difícilmente llegue a ninguna parte. Sin una agenda sobre cuales son nuestros males prioritarios, es casi imposible establecer Políticas de Estado para su solución, ya que aquí cada cabeza es un mundo, cada partido, cada sector tiene sus propios objetivos y existen algunos que no saben cuales son sus objetivos y participan en el debate nacional con una autoridad que espanta. Cuando ocurren estas cosas se las atribuimos al subdesarrollo y nos quedamos en medio de un circulo vicioso lamentándonos en el muro, mientras que los problemas se acumulan , las soluciones se alejan, y la frustración se convierte en una filosofía de impotencia. Cuando la situación es esa, los más avispados se tornan “dirigentes” y los más vivos logran estaturas de héroes nacionales.
Definir el rol de la oposición. Resulta inexplicable desde el punto de vista político, que la oposición de ayer, que hoy es gobierno, escuche de la posición de hoy que fue gobierno ayer, los mismos argumentos y reclamos, hasta con la misma intensidad y pasión. No se le ocurre a nadie en este país, que es un signo de desarrollo político, el hecho de tener una normativa sobre el rol de la oposición política. Esta normativa, que puede ser una Ley de Partidos Políticos, seria un gran aporte a la gobernabilidad del país, al fortalecimiento de las acciones institucionales en la administración publica. Obviamente, la mezquindad, el subdesarrollo, el inmediatismo, el oportunismo, las descalificaciones, el ventajismo impiden la grandeza de una iniciativa de esta categoría. Todo se reduce a: lo que dije ayer, no es valido hoy, lo que digo hoy no lo puse en práctica ayer. Es por esas razones que cada día se parecen mas en las ejecutorias de gobierno, y cada día el desencanto por la partidocracia es mayor. Por ejemplo, me decía un alumno en la UASD, que el asunto del Defensor del Pueblo, será resuelto, cuando los partidos políticos, se pongan de acuerdo, me respuesta fue: Ojala, porque al menos, podrán exhibir un área, un asunto sobre el cual se pusieron de acuerdo. Sí la sociedad política (partidos, gobierno, políticos, militantes, activistas, comprometidos, funcionarios) establecieran un listado de asuntos sobre los cuales desean ponerse de acuerdo, ya habremos dado un paso en firme para la gobernabilidad. Las recurrentes “huelgas nacionales” “paros sorpresas” y similares “métodos de lucha” son el mejor reflejo de la ingobernabilidad y el subdesarrollo, la racionalidad se encuentra ausente al momento de hacer los reclamos y al momento de responder a los reclamos, se establece un dialogo de sordos, que no conduce a nada.
Definir intereses. Siempre hemos escuchado que “poderosos intereses se esconde detrás de cada propuesta”, y sobre esa base de dudas, recelos y desconfianza se inician los ya cansones y desacreditados Diálogos Nacionales, que se han convertido en verdaderos laboratorios para perder el tiempo. Tener interés no es malo, no es dañino hacer un listado de “mis intereses”, tener intereses claros y definido es el primer escenario, para saber cuales son mis intenciones y hasta donde debo de llegar en la obtención de mis intereses. Lo que es malo, lo que es dañino, lo que es perverso es colocar mis intereses por encima de los intereses de los demás, lo inaceptables es colocar intereses unilaterales como principios constitucionales y verdades de fe, por encima de los intereses colectivos, de la comunidad, del país. Lo que choca, es convertir mi afán particular en un designio histórico de la nación, creo que eso fue lo que encumbro a Rafael Leónidas Trujillo Molina, que convirtió sus objetivos personales en los objetivos de un país, y suplantó ese país por treinta largos años y hubo que bajarlo a sangre y fuego. Luego, las oligarquías criollas arropadas por la doctrina de la seguridad nacional, convirtieron sus intereses particulares, en los intereses de nuestros pueblos y hubo que irse a la lucha armada, a la lucha guerrillera, al camino de los fusiles, para abrir los espacios colectivos, que disfrutamos en muchos de nuestros pueblos, aunque todavía en algunos espacios, se continúan confundiendo gobernabilidad, con “aplausos al líder” con la docilidad a lo que venga, de parte de los que momentáneamente nos administran; en vez de abrir verdaderos espacios democráticos, con amplia base de concertación, con verdaderas estructuras políticas-administrativas. Gobernabilidad no es bulto, allante, ni movimiento, es participación activa en un marco de respeto mutuo sobre objetivos comunes.


